Problemas sexuales

Quien sufre un problema sexual intenta ganar control sobre su cuerpo a través de muchas conductas y pretende que éste responda a toda costa… y lo que acaba ocurriendo es todo lo contrario. Por eso, la solución a estos problemas pasa por disminuir las conductas de control y redirigir a la persona hacia el placer. Disfrutar las relaciones sexuales es el primer paso para mejorar el desempeño. .

Un problema sexual es complejo porque comprende muchos niveles: el fisiológico, el psicológico y las relaciones personales. Cualquier persona puede experimentar en algún momento un fallo fisiológico durante una relación sexual (pérdida de erección, dificultades en la penetración, ausencia de orgasmo, o eyaculación precoz o retardada). Cuando alguno de estos problemas se presenta con frecuencia, es probable que la persona sienta ansiedad por la relación que percibe entre su capacidad sexual y la seguridad en sí mismo, así como la vergüenza ante la otra persona. Esta situación se complica aún más cuando empieza a tener repercusiones sobre la pareja.

Es entonces cuando aparecen anticipaciones catastróficas de las relaciones, exigencias sobre la propia ejecución y el esfuerzo por mantener la concentración. Lejos de ayudar, este proceso tiene un alto coste emocional: genera un estado de hipervigilancia que provoca que el sexo se vea como un reto insuperable y se desee evitar a toda costa.

La psicología ha desarrollado técnicas que van desde el cambio cognitivo hasta los protocolos de ejercicios sexuales que se han demostrado efectivos para estos problemas.