Problemas obsesivos

Las personas obsesivas piensan que no existe la manera de controlar su forma de pensar, pero esto no es verdad. Actuar y obsesionarse son, a menudo, conductas incompatibles. Por eso es importante que las preocupaciones se afronten activamente y, a la vez, se aprendan técnicas efectivas para el control de los pensamientos.  

Pensar constantemente sobre un tema es algo que hace mucha gente en situaciones complicadas. Sin embargo, algunas personas son mucho más propensas a obsesionarse de forma sistemática. Esto provoca muchas consecuencias negativas, como la pérdida de control sobre las emociones o la incapacidad para ignorar cualquier preocupación por insignificante que sea. Además, a largo plazo puede llevar a la persona a un estado de indecisión permanente incluso ante problemas triviales.

Ser reflexivo ayuda a adquirir control sobre los problemas, a estar prevenido ante complicaciones, a asegurar que nuestras acciones son correctas y a tomar buenas decisiones. El problema con el estilo obsesivo está en el exceso. Cuando la reflexión es tan acusada que sustituye a la acción, se acaba convirtiendo en una forma falsa de control que mina la capacidad de reacción de la persona.