Problemas de alimentación

Cumplir con pautas saludables de alimentación es muy gratificante por los efectos que genera en el aspecto físico. Pero puede tener otra consecuencia: la sensación de control que produce en quien lo consigue. El cuidado de la imagen personal y el control sobre uno mismo son objetivos muy legítimos siempre y cuando no se vuelvan en contra de la persona..

Una mala relación con la comida llega a ser asfixiante porque la alimentación está presente en nuestras vidas de forma constante. Enfrentar sensaciones de hambre y de saciedad, la obligación de comer varias veces al día, las reuniones sociales en torno a las comidas y su presencia en los medios de comunicación, son retos diarios a los que se tiene que enfrentar una persona que sufre estos problemas.

Lo que suele ocurrir con el control sobre la alimentación es que se generaliza tanto que supera a la persona hasta hacerla esclava de sí misma. Y lo que es peor, una esclava constantemente insatisfecha. Llega un momento en el que las normas de alimentación autoimpuestas y un físico determinado nunca son suficientes: siempre se pretende dar un paso más, cumplir con un objetivo cada vez más extremo.

Renunciar a una forma de control siempre genera miedo y rechazo, por eso es muy importante que en estos casos sea la persona quien guíe su propio proceso de cambio. Así es como es consigue que cuidar la alimentación y el físico vuelva a ser compatible con la salud física y emocional.