Infancia y adolescencia

Desde que nacen hasta que se convierten en adultos, los hijos son una responsabilidad que se vive con gran preocupación. La buena noticia es que el desarrollo de un niño o de un adolescente depende en gran medida del comportamiento de los padres, y esto permite adquirir un importante control sobre su educación y bienestar. .

Los hijos requieren del apoyo y dirección de sus padres para superar innumerables hitos en los momentos importantes de su desarrollo:

  • La adquisición de hábitos de sueño y alimentación cuando aún son bebés.
  • La aparición de problemas de conducta en la primera infancia, como las rabietas, las relaciones con otros niños o el control de esfínteres.
  • La adaptación al colegio y su rendimiento escolar.
  • La adolescencia, que siempre es un periodo repleto de cambios en su contexto y en su forma de ser, así como de preocupaciones para los padres.

Todos estos momentos vienen acompañados de dificultades que son parte inevitable de su aprendizaje. Sin embargo, cuando algún problema empieza a interferir en su desarrollo, la preocupación de los padres pasa a otro nivel y aparecen las dudas: ¿Cuál es la mejor forma de ayudarle? ¿Tengo que mantenerme firme y autoritario, o actuar como un amigo? ¿Se trata de una fase normal, o de un problema en su desarrollo? ¿Me estaré preocupando demasiado? Y, en definitiva, ¿lo estaré haciendo bien?

Un psicólogo es, en muchos casos, el profesional que ayuda a resolver estas dudas ofreciendo pautas que ayuden a padres e hijos a encontrar un equilibrio que favorezca su desarrollo. De esta manera, los padres pueden aprender estas pautas adaptadas a cada problema y conseguir cambios beneficiosos para sus hijos.