Crisis personales

Tras este nombre se recogen problemas con los que todo el mundo puede sentirse identificado en algún momento de la vida. Por ejemplo, los que atraviesan la “crisis de los 30” (o de los 40, o los 50…), quien no consigue superar una ruptura sentimental, las mujeres que quieren tener su primer hijo pero no encuentran el momento, el joven que desea independizarse pero no puede, o quien no sabe cómo dar un giro a su carrera profesional. Lo que todas estas personas tienen en común es que les resulta difícil afrontar algún cambio importante en sus vidas..

Estos momentos de cambio pueden darse por dos vías:

Cambios del contexto. En otros casos, la vida parece seguir su ritmo habitual, pero la persona se plantea nuevas necesidades a diferentes niveles que no sabe cómo satisfacer.

Cambios en las prioridades personales. Ocurren cuando aparecen responsabilidades nuevas o las formas de afrontar el día a día, y las relaciones con los demás dejan de ser efectivas o gratificantes. Es como si, de repente, cambiaran “las reglas del juego” y el comportamiento de la persona se quedara desfasado.

En ambos casos las consecuencias emocionales son similares: se experimenta una intensa sensación de vacío, incapacidad para disfrutar, el cuestionamiento de todas las decisiones tomadas hasta ese momento, y en definitiva, del proyecto vital propio. Además, en estas circunstancias parece que aflora “lo peor de cada uno”, y se hacen más presentes rasgos indeseables que no estaban tan marcados.

Muchas veces solo se requiere un período de adaptación para salir de estas situaciones. Para los casos en los que la solución no aparece de forma espontánea, la psicología clínica ha desarrollado técnicas centradas en valores personales y en la resolución de problemas que ayudan a la persona a resituarse y a “superar el bache”.