Relaciones Sociales

La mayoría de nuestros objetivos personales y profesionales dependen en gran medida de otras personas: amistades, compañeros de trabajo, superiores, familiares, etc. Por eso, cualquier dificultad en el trato con los demás tiene consecuencias muy frustrantes, como el aislamiento, el miedo a sentirse estancado o la confusión. Las habilidades sociales y asertivas hacen que el medio social deje de ser un impedimento y se convierta en una oportunidad para conseguir objetivos importantes que dependan de los demás..

El trato con otras personas se puede analizar a diferentes niveles:

Habilidades sociales. Se refieren al trato directo con los demás, donde se incluyen las habilidades para mantener conversaciones, profundizar en las relaciones y ligar. Los problemas a este nivel se identifican con la timidez y con sentirse torpe en la interacción con los demás.

Asertividad. Es una habilidad más compleja que se puede resumir como “mi posición frente a los demás”. No solo incluye el trato directo, sino también la valoración que se hace del medio social. “Tengo que mantenerme alerta para que no me tomen el pelo”, o “me considero frágil y por eso necesito la ayuda de los demás” son solo dos ejemplos. Las habilidades de asertividad están en el punto medio entre una posición a la defensiva y una sumisa.

El trato con los demás es una habilidad que requiere ser entrenada. En muchos casos las carencias a este nivel se deben a que no se ha practicado como es debido, o la ausencia de unos modelos sociales adecuados. Los entrenamientos en habilidades sociales mediante ensayos de conducta han demostrado su eficacia para mejorar el manejo de situaciones interpersonales. Por su parte, el entrenamiento en asertividad incluye también el trabajo cognitivo sobre las valoraciones que la persona hace de los demás.